UBICACIÓN
Despacho: C/ Polonia 8 bajos
Taller: C/ Polonia 27 local
08024 Barcelona
HORARIO
Lunes a Viernes
Despacho: De 09:30 a 14:30
Taller: De 08:00 a 17:00
Estucs Oriol Garcia es una empresa familiar que se dedica a los estucos de cal tradicionales desde 1860. La empresa fue fundada por Sebastià Garcia Prats y actualmente está dirigida por Oriol Garcia Alcocer, que constituye la sexta generación de estucadores de su familia.
Oriol Garcia Alcocer es hijo de Oriol Garcia Conesa de quién aprendió el oficio de estucador en el taller familiar. El padre de Oriol realizó la restauración de Can Garí (Argentona), la Sagrada Familia o la Iglesia de San Cebrián de Mazote (León)…entre muchas otras obras. Oriol Garcia Conesa aprendió el oficio de estucador de su abuelo Josep Garcia Carbonell y de sus tíos Guillermo Garcia Pibernat y Josep Garcia Pibernat.
Por otro lado, Oriol Garcia Conesa quiso plasmar el conocimiento del estuco de cal en un libro que tuvo por nombre “Guía Práctica de la Cal y el Estuco” que hizo su primera edición en 1998 y obtuvo mucha repercusión.
Oriol Garcia Alcocer sigue el legado de la empresa familiar dedicándose al oficio de estucador. Su formación en arte y restauración aporta conocimiento y gusto estético a su labor como artesano. Oriol es licenciado en Bellas Artes y cursó un Master en Investigación sobre el Estuco en la Univesidad de Barcelona. Su recorrido lo ha llevado a trabajar con arquitectos de renombre como Oscar Tusquets y Rafael Moneo y ha formado parte de obras emblemáticas como la Sagrada Familia, el Museo del Prado o la “Casa Colli Regàs” entre otras. Paralelamente, ha trabajado realizando tareas de Conservación y Restauración en edificios significativos.
Conscientes de la necesidad de preservar el conocimiento de nuestro oficio, Estucs Oriol Garcia dedica parte de su tiempo a la docencia, impartiendo cursos teórico-prácticos de Estuco de Cal Tradicional tanto en Escuelas de Formación, como en Universidades o Fundaciones Laborales de la Construcción.
Oriol Garcia Alcocer cortando un dibujo esgrafiado en el Palau Moxó de Barcelona, 2020.
Fotografía familiar de la empresa en la C/ Polonia de Barcelona realizada en 1926, dónde se ubica también el taller familiar. Los cuatro hombres vestidos de blanco de izquierda a derecha son los oficiales estucadores de más rango. El de la izquierda era el tío Soler, el de su lado Sebastià Garcia Prats y el de su izquierda Josep Garcia Carbonell.
Oriol Garcia Conesa, maestro artesano estucador con el artista Francesc Artigau delante de la colaboración del fresco realizada con el artista.
«Si hay una actividad que conozco y que emplea gran cantidad de mano de obra, ésta es la construcción, y puedo de-mostrar que ningún sistema industrializado ha conseguido acercarse a la calidad y sobre todo a la durabilidad y la economía de mantenimiento de la edificación tradicional. […]
Y después está el mito de la Cultura. Como si un ebanista que conoce el dibujo, la geometría, los estilos históricos del mueble, la apariencia y el comportamiento de las maderas de los cinco continentes y que ha aprendido a dialogar con esta materia siempre viva y móvil necesitara ir a la ópera y a una ludoteca – la palabreja ya trasluce la catadura de sus creadores – de Jack Lang para culturizarse».
Estas cosas escribía yo en mi primer libro Más que discutible hace ya algunos años. Pero mi confianza y amor por las artesanías vienen de mucho más atrás.
Vienen de mis estudios en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos la Llotja de Barcelona, donde ingresé a los trece años.
Vienen de mi estancia en Italia, en la Accademia di Belle Arti Pietro Vanucci de Perugia, a los diecinueve.
Vienen de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, donde algunos profesores, como Federico Correa, para el que trabajé durante varios años, me inculcaron un sano escepticismo frente el papanatismo de la industrialización que primaba en aquellos tiempos.
Vienen de mi admiración por la brillante generación de arquitectos italianos – Gardella, Albini, Rogers… – que por primera vez se atrevió a poner en cuestión los dogmáticos postulados del Movimiento Moderno.
Vienen de mi interés e implicación personal en lo que vino a llamarse Arquitectura Postmoderna.
Pero sobre todo vienen de la más profunda, duradera, sincera y garantizada fuente de conocimiento: la dilatada experiencia personal.
Vienen de mis treinta años de patearme las obras y, más tarde, de observar cómo envejecían.
Vienen de la profunda desconfianza que he ido adquiriendo ante mágicas soluciones constructivas no suficientemente contrastadas. Aventuras tecnológicas de costes disparatados y de envejecimiento problemático que, en el fondo, solo adoptamos por la novedad formal, por el aire de modernidad que aportan a nuestros edificios.
Vienen de subir a los andamios y de visitar los talleres. De los amigos que hice restaurando el Palau de la Música Catalana. De los que luego me ayudaron a edificar mi casa-estudio.
Uno de estos amables y fieles amigos es el estucador Oriol Garcia. Un amigo, tan amigo, y tan admirado, que ha conseguido que prologase este estupendo trabajo suyo.
Oriol y yo hemos colaborado en multitud de obras donde hemos ensayado muchos tipos de estuco: estucados labrados, estucados enlucidos, mates y finos, algunos encerados o destonificados; estucados planchados, en frío o en caliente.
También hemos realizado esgrafiados, reproduciéndolos en obras de restauración, o según diseños míos en obras nuevas.
Lo primero que me sorprendió de Oriol fue su juventud. Cuando lo conocí, yo ya había trabajado con algunos estucadores excelentes, pero todos ellos, bastante mayores (recuerdo uno en particular que acudía a la obra excelentemente trajeado con sombrero, pajarita y bastón), parecían los últimos representantes de tan admirable artesanía.
El padre de Oriol era un óptimo y exitoso estucador. Lo corriente habría sido que su hijo hubiese acabado como otro abogado, médico o arquitecto, sin vocación. Pero Oriol decidió continuar la tradición familiar; ignoro si con el beneplácito de su progenitor. Si no lo hubiese hecho así, quizá ahora disfrutaría de una posición económica más desahogada, pero de lo que estoy seguro es de que su aportación a la sociedad sería de menor interés y, sobre todo, que sería mucho menos feliz.
Al poco tiempo de redactar este texto, Oriol comenzó a perder la vista. Se trataba de una retinopatía que acabaría por dejarlo totalmente ciego. Es difícil imaginar otra profesión en que esta limitación pueda ser más determinante. Sin embargo, Oriol siguió al pie del cañón o, mejor, en lo alto del andamio. Hemos continuado colaborando en diversas obras con óptimo resultado. Ahora dirige a través del tacto: «Toco para verlas calidades de los materiales y de su terminación», asegura. Además, siendo el artesano que atesora más secretos de la profesión, imparte cursos por toda España. En el momento que decidí incluir a Oriol entre mis amables personajes busqué una foto donde apareciésemos juntos y, lamentablemente, como me ha sucedido con otros amigos, no encontré ninguna. Nuestra reciente miopía histórica respecto a la documentación fotográfica es increíble. Cuando la fotografía exigía un esfuerzo considerable se la respetaba y conservaba. Tenemos excelente y generosa documentación de principios del siglo xx; el mundo de Montparnasse ha dado lugar a una excelente colección de imágenes: Kiki, Picasso, Miró, Fujita, Modigliani… Hoy, que con nuestro móvil podemos inmortalizar cualquier momento digno de ser recordado, no sabemos cómo almacenar las fotos, cómo archivarlas, cómo conseguir que los aparentemente eternos DVD no pierdan toda su información… Ya nos lo explicaron: demasiada información es ruido. Total, que no conservaba ninguna imagen junto a Oriol, por lo que le pedí que nos hiciésemos una ahora. Ha venido hoy junto a su hijo. Él nos ha tomado la foto acariciando uno de los estucados de nuestra casa. Naturalmente, he querido saber si al joven Oriol todavía le interesaba continuar la saga familiar que desde 1870 ha cubierto seis generaciones. Me ha alegrado saber que ha acabado recientemente la carrera de Bellas Artes y que está decidido a perseverar en este bellísimo oficio. Solo se me ha ocurrido insistir en lo que ya escribí hace quince años sobre su padre: que de haber escogido otra profesión más prestigiosa, mediática o de «última generación» probablemente ganaría más dinero pero estoy seguro de que su aportación a la sociedad sería de menor interés y, sobre todo, que sería mucho menos feliz.
Publicado por Acantilado Quaderns Crema, S.A. U
«Si hay una actividad que conozco y que emplea gran cantidad de mano de obra, ésta es la construcción, y puedo de-mostrar que ningún sistema industrializado ha conseguido acercarse a la calidad y sobre todo a la durabilidad y la economía de mantenimiento de la edificación tradicional. […]
Y después está el mito de la Cultura. Como si un ebanista que conoce el dibujo, la geometría, los estilos históricos del mueble, la apariencia y el comportamiento de las maderas de los cinco continentes y que ha aprendido a dialogar con esta materia siempre viva y móvil necesitara ir a la ópera y a una ludoteca – la palabreja ya trasluce la catadura de sus creadores – de Jack Lang para culturizarse».
Estas cosas escribía yo en mi primer libro Más que discutible hace ya algunos años. Pero mi confianza y amor por las artesanías vienen de mucho más atrás.
Vienen de mis estudios en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos la Llotja de Barcelona, donde ingresé a los trece años.
Vienen de mi estancia en Italia, en la Accademia di Belle Arti Pietro Vanucci de Perugia, a los diecinueve.
Vienen de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, donde algunos profesores, como Federico Correa, para el que trabajé durante varios años, me inculcaron un sano escepticismo frente el papanatismo de la industrialización que primaba en aquellos tiempos.
Vienen de mi admiración por la brillante generación de arquitectos italianos – Gardella, Albini, Rogers… – que por primera vez se atrevió a poner en cuestión los dogmáticos postulados del Movimiento Moderno.
Vienen de mi interés e implicación personal en lo que vino a llamarse Arquitectura Postmoderna.
Pero sobre todo vienen de la más profunda, duradera, sincera y garantizada fuente de conocimiento: la dilatada experiencia personal.
Vienen de mis treinta años de patearme las obras y, más tarde, de observar cómo envejecían.
Vienen de la profunda desconfianza que he ido adquiriendo ante mágicas soluciones constructivas no suficientemente contrastadas. Aventuras tecnológicas de costes disparatados y de envejecimiento problemático que, en el fondo, solo adoptamos por la novedad formal, por el aire de modernidad que aportan a nuestros edificios.
Vienen de subir a los andamios y de visitar los talleres. De los amigos que hice restaurando el Palau de la Música Catalana. De los que luego me ayudaron a edificar mi casa-estudio.
Uno de estos amables y fieles amigos es el estucador Oriol Garcia. Un amigo, tan amigo, y tan admirado, que ha conseguido que prologase este estupendo trabajo suyo.
Oriol y yo hemos colaborado en multitud de obras donde hemos ensayado muchos tipos de estuco: estucados labrados, estucados enlucidos, mates y finos, algunos encerados o destonificados; estucados planchados, en frío o en caliente.
También hemos realizado esgrafiados, reproduciéndolos en obras de restauración, o según diseños míos en obras nuevas.
Lo primero que me sorprendió de Oriol fue su juventud. Cuando lo conocí, yo ya había trabajado con algunos estucadores excelentes, pero todos ellos, bastante mayores (recuerdo uno en particular que acudía a la obra excelentemente trajeado con sombrero, pajarita y bastón), parecían los últimos representantes de tan admirable artesanía.
El padre de Oriol era un óptimo y exitoso estucador. Lo corriente habría sido que su hijo hubiese acabado como otro abogado, médico o arquitecto, sin vocación. Pero Oriol decidió continuar la tradición familiar; ignoro si con el beneplácito de su progenitor. Si no lo hubiese hecho así, quizá ahora disfrutaría de una posición económica más desahogada, pero de lo que estoy seguro es de que su aportación a la sociedad sería de menor interés y, sobre todo, que sería mucho menos feliz.
Al poco tiempo de redactar este texto, Oriol comenzó a perder la vista. Se trataba de una retinopatía que acabaría por dejarlo totalmente ciego. Es difícil imaginar otra profesión en que esta limitación pueda ser más determinante. Sin embargo, Oriol siguió al pie del cañón o, mejor, en lo alto del andamio. Hemos continuado colaborando en diversas obras con óptimo resultado. Ahora dirige a través del tacto: «Toco para verlas calidades de los materiales y de su terminación», asegura. Además, siendo el artesano que atesora más secretos de la profesión, imparte cursos por toda España. En el momento que decidí incluir a Oriol entre mis amables personajes busqué una foto donde apareciésemos juntos y, lamentablemente, como me ha sucedido con otros amigos, no encontré ninguna. Nuestra reciente miopía histórica respecto a la documentación fotográfica es increíble. Cuando la fotografía exigía un esfuerzo considerable se la respetaba y conservaba. Tenemos excelente y generosa documentación de principios del siglo xx; el mundo de Montparnasse ha dado lugar a una excelente colección de imágenes: Kiki, Picasso, Miró, Fujita, Modigliani… Hoy, que con nuestro móvil podemos inmortalizar cualquier momento digno de ser recordado, no sabemos cómo almacenar las fotos, cómo archivarlas, cómo conseguir que los aparentemente eternos DVD no pierdan toda su información… Ya nos lo explicaron: demasiada información es ruido. Total, que no conservaba ninguna imagen junto a Oriol, por lo que le pedí que nos hiciésemos una ahora. Ha venido hoy junto a su hijo. Él nos ha tomado la foto acariciando uno de los estucados de nuestra casa. Naturalmente, he querido saber si al joven Oriol todavía le interesaba continuar la saga familiar que desde 1870 ha cubierto seis generaciones. Me ha alegrado saber que ha acabado recientemente la carrera de Bellas Artes y que está decidido a perseverar en este bellísimo oficio. Solo se me ha ocurrido insistir en lo que ya escribí hace quince años sobre su padre: que de haber escogido otra profesión más prestigiosa, mediática o de «última generación» probablemente ganaría más dinero pero estoy seguro de que su aportación a la sociedad sería de menor interés y, sobre todo, que sería mucho menos feliz.
Publicado por Acantilado Quaderns Crema, S.A. U
Ofici:
Artesà Estucador
L’ Any 2005 començo a apendre l’ofici al taller familiar de mans del meu pare i l’ estucador Joaquin Novella Tomàs, compaginat amb els estudis de Batxillerat Artístic a l’ Escola Massana de Barcelona.
Estudis:
– Batxillerat artístic a l’Escola Massana de Barcelona
– Llicenciat en Belles Arts per la Universitat de Barcelona 2008-2011
– Màster de Creació Artística, Realismes i entorns 2011-2012
Altre formació:
– Grau en Conservació i Restauració a la Universitat de Barcelona ( no finalitzats) 2022
– Curs de 45 hores de Tècniques de Cal i Estucs a l’ Escola Taller de León (2006)
– Curs de 45 hores de Tècniques de Cal i Estucs a l’ Escola Taller de León (2007)
– Pràctiques de ceràmica al taller d’en Jaume Marcó a Quart, Girona.
– Pràctiques de vitralls al Taller d’en Pere Valldeperez, a Barcelona
– Curs de Talla de Pedra a l’ escola Llotja de Barcelona
– Curs de Talla de Fusta a l’ escola LLotja de Barcelona
Docència:
– Professor de Pràctiques al MUR de la universitat de Galicia 2011
– Professor de Pràctiques MUR de la universitat de Galicia 2012
– Professor de pràctiques d’ estucs al curs Morteros tradicionales y pinturas murales 2013
– Professor de pràctiques d’ estucs al curs Morteros tradicionales y pinturas murales nivel 2, 2013
– Professor de pràctiques del Master en Restauració de la Escuela de Patrimonio cultural de La granja de San Ildefonso, Segovia, 2013
– Professor de pràctiques del Master en Restauració de la Escuela de Patrimonio cultural de La granja de San Ildefonso, Segovia, 2013
– Professor de pràctiques d’ estucs al curs de Morteros tradicionales y pinturas murales, 2014
– Professor de preparació del mur al curs de Pinturas murales, 2014
– Professor de pràctiques del Master en Restauració de la Escuela de Patrimonio cultural de La granja de San Ildefonso, Segovia, 2014
– Professor de pràctiques del master en restauració de la Escuela de Patrimonio cultural de La granja de San Ildefonso, Segovia, 2015
– Professor de pràctiques del master en restauració de la Escuela de Patrimonio cultural de La granja de San Ildefonso, Segovia, 2016
– Curs Monogràfic d’ estucs de calç tradicional a la casa Coll i Regàs de Mataró, 2017
– Professor de pràctiques del Master en Restauració de “La Escuela de Patrimonio cultural” de La granja de San Ildefonso, Segovia 2017
– Curs monogràfic d’ estucs de calç tradicional a la casa Coll i Regàs de Mataró 2018
– Curs monogràfic d’ estucs de calç tradicional a la casa Coll i Regàs de Mataró 2019
– Professor “ Curso de especialización en gestión de obras de rehabilitación” a la Fundació Laboral de la Construcció de Galicia, CEGOR, 2022
– Professor durant el curs d’ estiu “ El obrador: La Cal” celebrat a Alquézar ( Huesca), Universitat de Zaragoza, 2023
– Workshop d’ estuc de calç tradicional durant el congrès CONTART, Eivissa, 2024
Obres a destacar:
– Estuc planxat en calent en els interiors de les botigues de moda Zimmermann de Passeig de Gràcia de Barcelona i Rue Faubourg, Saint Honoré de Paris.
– Estucs planxats en calent en els interiors de la casa Álvarez de Barcelona, obra de Tunet Sunyer.
– Estucs planxats en calent a la Sala de las Muses, del Museo del Prado, Madrid.
– Estucs planxats, en la reforma de l’ entorn dels Jerònims, i la Sala Toroidal del Museo del Prado, en el marc de l’ampliació projectada per l’ arquitecte Rafael Moneo.
– Reforma de la façana de la botiga “Levi’s” al carrer Cucurulla de Barcelona
– Neteja i restauració de la Sala d’Actes del Seminari Conciliar de Barcelona.
– Estucs planxats al foc al Hotel Petronila de Zaragossa.
– Neteja i restauració de la Sala d’Actes del Seminari Conciliar de Barcelona.
– Restauració de la cripta de la Sagrada família de Barcelona
– Estucs lliscats a les lluminaries de sota de l’ altar major de la “Sagrada Familia”, Barcelona
– Hotel Reina Petronila en Zaragoza.
– Sala “tanto monta”, Catedral de Huesca
– Sala basilical, “Sagrada familia”, Barcelona
– Estucs esgrafiats Casa Coll i Regas Mataró
– Riera 33 esgrafiats en Façana Mataró
– Sala Verdaguer “Vil.la Joana”, Vallvidrera
– Ayuntamiento de Torrevelilla Teruel
– Estucs lliscats a la Cantoria de la “Sagrada Familia, Barcelona
– Estucs planchados Sala de las musas, Museo del Prado obra de Rafael Moneo
– Estucos en Fachada y restauracion de Villa Esperanza, Barcelona
– Façana de “Villa Teresa”, Barcelona
– Estucs esgrafiats, i estucs planxats en calent, Casa Condeminas, Barcelona
– Estucs esgrafiats al pati del Palau Moxó, Barcelona
Publicaciones:
– GARCIA, O. & EDITORIAL DE LOS OFICIOS (1998): Guía práctica de la Cal y el Estuco. Editorial de los oficios, León.
Obras a destacar:
■ Esgrafiados en la iglesia de Sta. María de Sants (Barcelona).
■ Estucos de la iglesia de La Garriga.
■ Restauración de los estucos planchados en caliente y pintados al fresco de la Casa Maternitat (Conselleria de Sanitat).
■ Restauración de la fachada enlucida y la decoración pintada al fresco de la Casa d’Enric Prat de la Riba.(Castelltersol).
■ Restauración de los estucos planchados en caliente y esgrafiados de la escalera y vestíbulo de los Servicios de Cultura Popular y Fundación Jaume Bofill, (Barcelona).
■ Restauración de los estucos esgrafiados de la fachada principal y valla del Ayuntamiento de Les Franqueses del Valles.
■ Estucos de la Biblioteca Pública y Sala de Actos de Can Butxosa (Parets del Valles).
■ Restauración de los estucos esgrafiados del vestíbulo del archivo histórico del Colegio de Arquitectos de Cataluña en Barcelona.
■ Estucos enlucidos en la fachada de la ampliación, Sala de Actos con estuco enlucido y encerado, estuco planchado en caliente y cenefas vaciadas en la escalera del edificio del Ayuntamiento de Parets.
■ Restauración de los estucos esgrafiados de la Biblioteca de la sede central de la «Caixa d’Estalvis de Sabadell» en Sabadell.
■ Estucos planchados en caliente del Snnoker Club Barcelona.
■ Restauración de los estucos esgrafiados de Can Barbei de La Garriga.
■ Estucos planchados en caliente del Bar «Mas i Mas café» de Barcelona.
■ Estucos planchados en caliente de la iglesia de «San Cirilo» de la antigua galera de Alcalá de Henares (Madrid).
■ Estucos enlucidos y fratasados del Hospital Asilo de La Garriga.
■ Rosa de los Vientos en el Museo de la Ciencia de Barcelona.
■ Estucos planchados en caliente en la Farmacia Vilardell de Barcelona.
■ Estucos planchados en caliente en la Tienda de Decoración Tecmo de Barcelona.
■ Estucos planchados en caliente en el Bar el Endroit de París.
■ Estucos planchados en caliente en la Oficina de la Caixa de Estalvis de Sabadell, de la casa Bruno Cuadras de Barcelona.
■ Estucos enlucidos y planchados en caliente y restauración de les columnas y pinturas al fresco en la iglesia Mozárabe siglo X de San Cebrian de Mazote (Valladolid).
■ Restauración de los estucos esgrafiados de 1901, de la fachada y restauración de los estucos esgrafiados y planchados en caliente del vestíbulo del edificio de la esquina Aribau-Mallorca de Barcelona.
■ Estuco planchado en caliente en el estudio vivienda del diseñador Josep M. Civit.
■ Restauración de la fachada esgrafiada de la Escuela Baldir-Reixac del Parque Güell de Barcelona.
■ Restauración i ornamentación de la Ermita del Remei de Bolvir de Cerdanya.
■ Restauración de los estucos del Palacio Episcopal de Alcalá de Henares.
■ Estucos de la Iglesia de Camarma de Esteruelas.
■ Estucos de la Iglesia de Cobeña.
■ Estucos de la Iglesia de Talamanca de Henares.
■ Estudio vivienda del arquitecto Oscar Tusquets.
■ Estucos en la restauración del Monasterio de Carracedo.
■ Restauración de los estucos esgrafiados en la casa Blanca Mitja de Pallers de la Garriga.
■ Restauración de los estucos esgrafiados de Can Garí de Argentona.
■ Estucos esgrafiados en las fachadas y estucos planchados y enlucidos en los interiores de Can Misser de Sant Vicens de Montalt, obra de Oscar Tusquets.
■ Esgafiados en la casa de Josep M. Mainat en Barcelona, obra de Jordi Garcés.
■ Estucos planchados en caliente en interiores de la casa Álvarez de Barcelona, obra de Tunet Sunyer.
■ Estucos planchados en Can Lloret de la Garriga de Tunet Sunyer.
■ Estucos planchados en Casa Carulla en Saga la Cerdanya, obra de Tunet Sunyer.
■ Casa Arimón, obra de Josep Oriiol Bernardet (1958), reformada en 1911 por Josep Renom i Costa, discipulo de Josep Puig i Cadafach. En 1941, despues de la guerra civil es rehabilitada por Santiago Casulleras y Forteza. Restauración de estucos enlucidos en fachadas y esgrafiados, policromados al fresco.
■ Estucos planchados, en la reforma del entorno de los Jerónimos del Museo del Prado, proyecto del arquitecto Rafael Moneo.
■ Hotel Reina Petronila en Zaragoza.
■ Sala tanto monta Catedral de Huesca
■ Sala basilical sagrada familia
■ Estucs esgrafiats Casa Coll i Regas Mataro
■ Riera 33 esgrafiats en Façana Mataró
■ Estucos planchados Sala Toroidal museo del Prado obra de Rafael Moneo
■ Sala Verdaguer vil.la Joana Vallvidrera
■ Ayuntamiento de Torrevelilla Teruel
■ Estucs lliscats a la Cantoria de la sagrada Familia Barcelona
■ Estucos planchados Sala de las musas, Museo del Prado obra de Rafael Moneo
■ Estucos en Fachada y restauracion de Villa Esperanza, Barcelona
■ Fachada de villa Teresa Barcelona